Volver al Inicio
Estilo de Vida

¿Qué sentido tiene la vida?

Edgar Alberto Sanchez Gonzalez
Edgar Alberto Sanchez Gonzalez
Sep 04, 2026 · 7 min de lectura
¿Qué sentido tiene la vida?
El filósofo alemán, Martín Heidegger escribió: 

“El hombre es un ser que debe asumir su carácter de finitud”

Muchos llevamos nuestra existencia creyendo que la vida no tiene fin. Sin embargo, esta falacia es el engaño más predominante de nuestros días. Bien lo describe el paciente Job:

“El hombre nacido de mujer, corto de días, y hastiado de sinsabores, sale como una flor y es cortado, y huye como la sombra y no permanece.” – Job 14:1-2 (RV1960)

Y traigo a colación este tema, porque desafortunadamente esta semana acompañe a una familia que ha perdido a uno de sus miembros. Y entonces, quisiera aprovechar la oportunidad para llamar la atención de llevar vidas con propósito. Si bien, algunos filósofos como Camus expresan que la vida no tiene sentido ni propósito, lo cual es un sin sentido. Sin embargo, el mismo autor dice que a pesar de ese sin sentido vale la pena vivir la vida. Camus era un defensor de la vida y dedicó buena parte de sus estudios a prevenir el suicidio.

“La vida no tiene sentido, pero vale la pena vivirla, siempre que reconozcas que no tiene sentido” – Albert Camus

Y podría llegarse a entender estas posiciones respecto a la vida con tan solo ver el mundo que nos rodea, desastres naturales que arrebatan vidas sin ningún tipo de misericordia o contemplación y guerras sin sentido que se cobran la vida de niños, niñas, jóvenes, mujeres y hombres inocentes. Vemos como los poderosos afligen sin ningún tipo de justica ni condena a los más desfavorecidos y sumen a nuestra especie en las mas profundas adversidades y sufrimientos indecibles.

Ante este panorama las palabras de Heidegger y Camus cobran mucho sentido. Porque el panorama que está ante nuestros ojos es sombrío y para nada alentador. Sin embargo, cuando leemos el libro de Job nos encontramos con otra visión ante el mismo problema. Job era un hombre que tenía todo lo que alguien pudiera desear, tenia una familia numerosa, tenía una gran hacienda y gozaba de buena salud.

Y en un abrir y cerrar de ojos la desgracia lo consumió, perdió su hacienda en un parpadeo, sus hijos murieron trágicamente, y como si esto no fuera suficiente perdió su salud. Todo el dolor posible se estaba concentrando en la vida de este miserable hombre. Aceptó su destino y ante reclamo de su esposa, quien le pedía que expresará su dolor sin ningún tipo de reparo le dijo:

“Entonces le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios, y muérete” – Job 2:9 (RV1960)

La respuesta de Job ante los reclamos de su adolorida esposa nos llama a la reflexión:

“Y él le dijo: Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado. ¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios.” – Job 2:10 (RV1960)

Aunque parezca increíble, Job conservó su integridad y su fe, aun sin comprender lo que estaba ocurriendo. No tenía explicación alguna para aquella sucesión de desastres y desgracias. Sus amigos vinieron a visitarlo, al ver la condición en que estaban empezaron a buscar respuestas “lógicas”, entonces argumentaron que Job debía haber hecho algo sumamente grave para enojar a Dios y por lo tanto ser objeto de su ira.

“Recapacita ahora; ¿qué inocente se ha perdido? Y ¿en dónde han sido destruidos los rectos? Como yo he visto, los que aran iniquidad Y siembran injuria, la siegan.” – Job 4:7-8 (RV1960)

“¿Acaso torcerá Dios el derecho, O pervertirá el Todopoderoso la justicia?... He aquí, Dios no aborrece al perfecto, Ni apoya la mano de los malignos.” – Job 8:3, 20 (RV1960)

“Si tú dispusieres tu corazón, Y extendieres a él tus manos; Si alguna iniquidad hubiere en tu mano, y la echares de ti, Y no consintieres que more en tu casa la injusticia,” – Job 11:13-14 (RV1960)

Aunque bien intencionados, sus tres amigos (Elifaz de Temán, Bildad de Súah y Zofar de Naamet) estaban equivocados. No existe justificación que pueda explicar el sufrimiento humano. Salvo la aclaración que está en Job 2:1-7 en donde se nos relata como todo el sufrimiento de Job se debe al conflicto entre Dios y Satanás. Esta situación no era de conocimiento ni Job, ni de su esposa o amigos.

El relato no termina allí, Job en su desesperación pide explicaciones a Dios, ya no puede soportar su dolor, en el extremo de la adversidad Job le suplica a Dios que pueda explicar y aliviar su dolor. Aun en medio de este reclamo, Job mantuvo su integridad y nunca renegó/maldijo a Dios. Todo un ejemplo de paciencia para cualquiera de nosotros.

En los capítulo 38 y 39 de Job relata la respuesta de Dios a Job, quien se le manifestó desde un torbellino, no le brindo explicaciones, simplemente con contra preguntas rebatió los argumentos de Job y de sus amigos:

“¿Quién es ese que oscurece el consejo con palabras sin sabiduría? Ahora ciñe como varón tus lomos; Yo te preguntaré, y tú me contestarás” – Job 38:2-3 (RV19690)

En cada pregunta Dios le mostró a Job cuan poco entendía el mundo que le rodeaba, cuan poco comprendía acerca de sí mismo y de su propia existencia. 

“¿Es sabiduría contender con el Omnipotente? El que disputa con Dios, responda a esto.” – Job 40:2 (RV1960)

Ante estos cuestionamientos Job solo pudo responder:

“He aquí que yo soy vil; ¿qué te responderé? Mi mano pongo sobre mi boca. Una vez hablé, mas no responderé; Aun dos veces, mas no volveré a hablar.” – Job 40:4-5 (RV1960)

Y entonces Dios, nuevamente desde el torbellino, le recordó a Job quien era, (Job 40:7-24, 41:1-34), le dio una clase magistral acerca de los misterios de la vida. Dios se tomó el tiempo de explicarle a Job sus intenciones y anhelos para la humanidad. Y se tomó el tiempo para reconvenir a los tres amigos de Job que le habían juzgado injustamente.

El relato culmina narrando, que después de esta conversación de Dios con Job le restituyo devolviéndole el doble de todo lo que había perdido:

“Y quitó Jehová la aflicción de Job, cuando él hubo orado por sus amigos; y aumentó al doble todas las cosas que habían sido de Job” Job 42:10 (RV1960)

Como Job, muchos pueden estar transitando por el valle de sombra y de muerte. La adversidad nos alcanzará a todos algún día de nuestras vidas. Mientras nuestro Señor Jesucristo no regrese por segunda vez, el destino que nos espera a todos sin excepción alguna es la muerte. Y esta nos puede alcanzar de las más diversas y variadas maneras.

¿Cuándo ese día llegue estaremos listos para enfrentar con tranquilidad nuestro seguro destino?

“Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.” – 1 de Tesalonicenses 4:13-18 (RV1960)

¡Maranatha!

Compartir:

¿Te ha gustado este artículo?

Suscríbete a nuestro blog para recibir de primera mano las notificaciones de nuevos artículos, reflexiones y recursos directamente en tu correo electrónico.

Respetamos tu privacidad. No enviamos spam.

Ir al Inicio

Recibe Inspiración Semanal

Únete a nuestra comunidad de lectores y recibe los últimos artículos, reflexiones y recursos directamente de nuestros líderes en tu bandeja de entrada.

Respetamos tu privacidad. No enviamos spam.