Es un desafío constante retener firme hasta el fin el principio de nuestra confianza. La dificultad se intensifica ante la presencia de influencias sutiles que trabajan de continuo para introducir otro espíritu: un elemento de oposición que termina obrando en favor de las filas del adversario.
Durante los períodos de calma y ausencia de persecución, se han sumado a nuestras filas personas de aparente solidez, cuyo cristianismo parece intachable a simple vista; no obstante, desertarán tan pronto como arrecie la prueba. Ante la crisis venidera, cederán ante argumentos engañosos y sofismas que ya han hallado eco en sus corazones. El enemigo ha urdido trampas diversas, adaptadas minuciosamente a cada tipo de mente.
Cuando la ley de Dios sea invalidada, la iglesia experimentará un zarandeo severo; entonces, una proporción mucho mayor de la que hoy imaginamos prestará oído a espíritus engañadores y a doctrinas de error. Lejos de fortalecerse al enfrentar la adversidad, muchos evidenciarán trágicamente que sus vidas no estaban edificadas sobre la Roca.
Frente a este escenario, cabe preguntarnos: ¿cuál será el efecto en aquellos que son genuinamente obedientes y rectos? ¿Serán arrastrados por la impetuosa corriente del mal? ¿Claudicará en su lealtad el pueblo que guarda los mandamientos de Dios?
La promesa es segura: ninguno que permanezca arraigado en Cristo tropezará ni caerá. Rendiremos obediencia a una autoridad infinitamente superior a la de cualquier potentado terrenal. Y mientras la exaltación del error lleve a las mayorías a pisotear los mandamientos divinos y a menospreciar la verdad, el remanente fiel sostendrá en alto, con santo fervor, las verdades eternas de la salvación.
Recordemos siempre que no libramos esta batalla solos. Es imperativo escudriñar la Palabra a diario con gozo, reverencia y fervor; levantar con humildad de corazón el estandarte de la justicia para resguardarnos de la corrupción del mundo; buscar la dirección del cielo y rendir por completo nuestra voluntad a la suya. Separados de Dios, nada podemos hacer.